La Sombra del Caudillo

Canal Turquía| Cine Club

60 años después de su estreno internacional y a 30 años de su estreno en México, la Embajada de México en Turquía tendrá el gusto de presentar en Ankara, en colaboración con la municipalidad de Çankaya, la película “La Sombra del Caudillo”. La proyección se llevará a cabo en el centro Yılmaz Güney el día 12 de noviembre a las 19:00 horas.

La Sombra del Caudillo

Director: Julio Bracho

Año: 1960

Reparto: Tito Junco, Thomas Perrin, Carlos López Moctezuma

Género: Drama

Duración: 129 minutos

LA SOMBRA DEL CAUDILLO, LA NOVELA Y LA PELÍCULA

José Luis Martínez y Hernández

Margo Glantz, la escritora y crítica literaria, afirma que “si uno se atiene a lo que el lenguaje político… la Revolución mexicana sigue siendo vigente. Para verificar o rechazar esa aseveración sería interesante, y además útil, analizar La sombra del Caudillo1 de Martín Luis Guzmán, la novela política más coherente que se haya escrito en México. Y pienso que nadie ha logrado, con tan acabada perfección literaria, dar cuenta de un fenómeno en el momento mismo en que posiblemente era liquidado, y a la vez definir una retórica que, ella sí, se ha mantenido activa hasta este momento. Además, al recrear con precisión novelesca un acontecimiento histórico mexicano, Guzmán determina, imitando a los trágicos griegos, cuáles son los usos y abusos del poder”.2

Martín Luis Guzmán nació el 6 de octubre de 1887, en la ciudad de Chihuahua, y murió el 22 de diciembre de 1976, en la Ciudad de México. Fue un diplomático, político de pensamiento liberal, escritor, revolucionario, cronista, editor, librero, periodista, fundador de la revista Tiempo, funcionario público, fundador y primer director de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos.

Durante su vida universitaria, se incorporó al Ateneo de la Juventud, asociación que agrupó a jóvenes universitarios con conciencia crítica, partidarios de la libertad de catedra y de expresión, de la recuperación de lo nacional mexicano, y con conciencia de los problemas de la sociedad. Fue partidario de Francisco I. Madero. Se unió a las fuerzas revolucionarias. Fue asesor de Pancho Villa. A la derrota de la División del Norte, se trasladó a Estados Unidos y a Europa. Regresó a México en 1920.

Entre sus obras literarias se encuentran El águila y la serpiente (1928), La sombra del caudillo (1929), Filadelfia, paraíso de conspiradores (1938), Memorias de Pancho Villa (1951), Muertes históricas (1958) y Febrero de 1913 (1963).

La novela La sombra del caudillo, publicada un poco más de siete meses después de los acontecimientos de Huitzilac, comenzó a aparecer por entregas, en mayo de 1928, en los diarios La Prensa de San Antonio, Texas; La Opinión de Los Ángeles y El Universal de la Ciudad de México. Aunque en El Universal ya no fueron publicados los últimos cuatro capítulos porque antes de finalizar las entregas, la novela fue publicada por la editorial Espasa-Calpe España, en Madrid.

En ella se narra, con personajes ficticios, un suceso real: el asesinato del general Francisco R. Serrano el 3 de octubre de 1927 Serrano se había lanzado por la Presidencia de la República en 1927, en contra del candidato reeleccionista Álvaro Obregón, quien pretendía suceder al entonces presidente Plutarco Elías Calles.

De acuerdo con el historiador Jean Meyer3, en 1927 Arnulfo R. Gómez -otro candidato, fusilado el 5 de noviembre de 1927- y Francisco R. Serrano presentaron sus candidaturas a la presidencia, pero tal como lo había anticipado el primero de ellos, “Obregón precipitó los acontecimientos, empujando a sus adversarios a la rebelión, y en calidad de rebeldes, Gómez y Serrano fueron aprendidos y fusilados.

Para Pedro Castro Martínez4 “la campaña presidencial de 1927-1928 acusó peculiaridades que la hacen una de las más singulares en la historia contemporánea de México. El apoyo descarnado del gobierno a favor de Obregón, y también la actitud levantisca de Serrano y Gómez fueron dos caras de una misma moneda.” En otra parte de su ensayo, Castro afirma que “la irrupción del general Obregón en la lucha política obligó al presidente a realizar un golpe de timón. En adelante, estaría obligado por razones que solamente la política puede explicar, a llevar a cabo tareas sucias como fueron el patrocinio apenas disimulado de la candidatura de su jefe, y peor aún, asumir por completo la responsabilidad de las muertes de Serrano y acompañantes en Huitzilac. En su fuero íntimo, Calles se oponía a la reelección, pero al menos veía como benéfica para sus propios intereses la ampliación del periodo presidencial de cuatro a seis años”.

Francisco Zapata, en una reseña al libro de Pedro Castro Martínez sobre el asesinato de Huitzilac, afirma que “en México, los asesinatos políticos desempeñan un papel importante en la forma en que determinadas coyunturas han sido resueltas. Desde el asesinato de Emiliano Zapata (1919), Venustiano Carranza (1920), Pancho Villa (1924), Felipe Carrillo Puerto (1924) Francisco R. Serrano (1927), Álvaro Obregón (1928) y más recientemente los de Rubén Jaramillo (1962), Genaro Vázquez (1972), Lucio Cabañas (1974), Luis Donaldo Colosio (1994) y José Francisco Ruiz Massieu (1994), para no mencionar sino algunos de los casos más renombrados, estos hechos de sangre han sido objeto de crónicas, muchas veces macabras, que subrayan el carácter circunstancial de su ocurrencia, pero no proporcionan una contextualización sistemática que busque aclarar el papel que desempeñaron en el ejercicio del poder.”5

Estefanía López Vera6 considera, junto con Seymour Menton7, John S. Brushwood8, y Emmanuel Carballo9, que La sombra del Caudillo… está inscrita como la primera novela política mexicana dentro del ámbito de la novela de dictador en la historia de la literatura hispanoamericana. Esta obra narrativa dibuja el autoritarismo y la ineficiencia del caudillismo; los intríngulis del sistema político durante la etapa institucional de la Revolución Mexicana, a través del retrato de los líderes que por su ambición de ampliar su poder político y económico se presentan como defensores de los “ideales” revolucionarios, aunque proceden con astucia, cinismo, corrupción e impunidad.

La novela de Guzmán fue llevada al cine, con el mismo título, por Julio Bracho, en 1960.10 Estuvo “enlatada” durante más de 30 años. Emilio García Riera, en su monumental e insuperable Historia documental del Cine Mexicano, nos dice que “Julio Bracho dirigió una ambiciosa adaptación de un libro de Martin Luis Guzmán, La sombra del caudillo, sin sospechar que se abatiría sobre la cinta una implacable e ilegal censura: la ejercida por unos militares adversos a que se ventilaran en el cine cuestiones históricas según ellos comprometedoras. Esa censura se produjo después de que la película fue exhibida en el festival checo de Karlovy Vary, celebrado en julio de 1960, donde ganó para Bracho un premio especial del presidente del jurado, y nunca se explicó al público mexicano por qué se le prohibía ver lo que ya había sido mostrado a ojos extranjeros. El atentado a la libre expresión que supuso la condena de La sombra del caudillo dejó constancia de que la Dirección de Cinematografía11 podía ser sustituida en su labor inquisitorial por cualquier grupo influyente o poderoso.” 12

Carlos Martínez Assad13, por su parte, narra como “el reconocido director de cine Julio Bracho, consideró trabajar de manera cercana con el escritor Martín Luis Guzmán para realizar el guion de la película que daría vida en el cine a los personajes de la novela. Al respecto, Guzmán relató que en una charla con el director pidió ganar “cinco pesos más que lo que cobre la estrella de la película que en ella gane mayor sueldo”.

Así, La sombra del caudillo quedó terminada en 1960… Sin embargo, en el cine nacional nunca se había permitido una historia que hiciera la mínima crítica al ejército mexicano; por ello, el 17 de octubre de 1960 la influyente asociación militar Legión de Honor solicitó al entonces Secretario de Gobernación, Gustavo Díaz Ordaz “revisar” de manera privada la película La Sombra del Caudillo, pues de acuerdo a los militares denigraba “a la Revolución, presentando sólo aspectos negativos e inmorales, pero nada de los ideales y la nobleza de nuestro movimiento armado de 1910 a 1914”. A esta petición se unió el entonces Secretario de la Defensa Nacional, Agustín Olachea Avilés, quien pidió que se le hicieran las “rectificaciones respectivas en virtud de que (la Legión de Honor) la considera denigrante para la Revolución Mexicana… con objeto de que no se permita la exhibición de la mencionada película en la forma como está filmada”.

De este modo, la cinta debió esperar hasta el 25 de octubre de 1990 para ser exhibida al público en general, 30 años después de ser filmada, pero Julio Bracho, su director, no supo de ese triunfo porque había muerto 12 años antes, en 1978… Antes de ello, la película había sido difundida a inicios de los 70 en círculos mucho más cerrados. Tras la represión estudiantil de 1968, el filme comenzó a aparecer en los cineclubes de la UNAM gracias a una donación del ex presidente Adolfo López Mateos, quien era el Primer Mandatario cuando el filme fue prohibido.”

1 Existen diversas ediciones de La sombra del Caudillo, entre ellas la de Editorial Castalia, Madrid, 2002, 348 pp.
2 Margo Glantz, “‘La sombra del caudillo’: una metáfora de la realidad política”, Nueva Revista de Filología Hispánica (NRFH), 43(1), 161-175, enero, 1995 [https://doi.org/10.24201/nrfh.v43i1.949].
3 Véase Jean MEYER con la colaboración de Enrique KRAUZE y Cayetano REYES, Estado y sociedad con Calles, vol. 11 de Historia de la Revolución Mexicana, 1924-1928, México, El Colegio de México, 1977, pp.123-151.
4 Pedro CASTRO MARTÍNEZ, “La campaña presidencial de 1927-1928 y el ocaso del caudillismo”, Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, 0185-2620, n. 23, enero-junio 2002.
5 Zapata, Francisco, Reseña de “A la sombra de un caudillo. Vida y muerte del general Francisco R. Serrano” de Pedro Castro Martínez, Historia Mexicana, vol. LVI, núm. 2, 2006, pp. 687-696
6 Elvia Estefanía López Vera, “La sombra del Caudillo. Una reflexión sobre la tiranía”, Revista de El Colegio de San Luis Potosí, jul.-dic., 2014,
7 Seymour MENTON, El cuento hispanoamericano, México, FCE, 1964.
8 John Stubbs BRUSHWOOD, México en su novela, México, FCE, 1973.
9 Emmanuel CARBALLO, Diecinueve protagonistas de la literatura mexicana, México, Empresas Editoriales, 1965.
10 La sombra del Caudillo, dirección de Julio Bracho; guion de JB y Jesús Cárdenas sobre la novela homónima de MLG; con Tito Junco (Gral. Ignacio Aguirre), Roberto Cañedo (Presidente de la Cámara de Diputados), Tomás Perrín (Axcaná González), Bárbara Gil (Rosario), Kitty de Hoyos (La Mora), Miguel Ángel Ferriz (El Caudillo) e Ignacio López Tarso (General Hilario Jiménez); productor: Rogelio González Chávez; Música de Raúl Lavista; Fotografía de Agustín Jiménez; Estreno: 25 de octubre de 1990; duración: 129 minutos; filmada en 1960; locaciones: diversos edificios públicos en la Ciudad de México. El DVD de la película puede adquirirse por Amazon.
11 Oficina encargada, dentro de la Secretaría de Gobernación, de ejercer la “certificación” de las películas.
12 Emilio García Riera, Historia documental del Cine Mexicano, Guadalajara, Universidad de Guadalajara, Cal y Arena, 1992-1997, Vol. 10, “1959-1960”, capítulo “1960. La prohibici6n de La sombra del caudillo”.
13 Carlos MARTÍNEZ ASSAD, “¿Por qué el film “La sombra del caudillo” fue censurado por el Ejército Mexicano durante más de 30 años?, Relatos e Historias en México, Núm. 95, julio de 2016.

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