“El hombre del corbatón”

Canal Vaticano| Cartas del embajador

Por Alberto Barranco Chavarría, embajador de México ante la Santa Sede.

Figura estelar, epicentro del desaparecido museo de cera de la calle de Argentina en el viejo barrio universitario, el hombre del corbatón convocaba a la mirada mustia de los preparatorianos. Su figura frágil protegida, por una gran capa negra. Sus ojos negros. Su chalina negra a manera de corbata de moño, en homenaje, decía, a los burgomaestres pintados por Reembrand. El remate de la imagen amarillenta lo constituía una piocha blanca en remembranza de antiguos caballeros españoles. El defensor sin título de los pobres. La figura clásica de los restaurantes La Cucaracha y Prendes, en meta intermedia hacia los teatros Principal e Ideal con butaca de cortesía a perpetuidad. El que lanzaba su palabra flamigera en los juicios orales y hacia vereda de la cárcel de Belén al palacio negro de Lecumberri. El español al que quiso expulsar del país el presidente Álvaro Obregón bajo cargo de usurpación de funciones, al que otro presidente, Miguel Alemán, le daría patente de litigante y uno más, Adolfo Ruiz Cortines, le regalara un reloj Omega de oro en homenaje a sus 50 años de abogacía. El bohemio puro de noble corazón que murió en una casa de vecindad de la zona de La Merced a los 82 años: José Menéndez. 

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