“Felipe Carrillo Puerto y Alma Reed”

Canal Vaticano| Cartas del embajador

Por Alberto Barranco Chavarría, embajador de México ante la Santa Sede.

Separadas unos metros, abiertas una en 1924 y otra en 1966, a las tumbas de Felipe Carrillo Puerto y Alma Reed las engarza una historia de amor, en cuyo corazón está la canción “Peregrina”, joya de la inspiración yucateca, firma al calce del músico Ricardo Palmerín y el poeta Luis Rosado Vega. La mujer de ojos claros y divinos llegó de Estados Unidos a narrar la grandeza maya. El hombre que le suplica no olvidar su tierra era gobernador de la tierra del faisán y el venado. Felipe Carrillo Puerto, defensor imbatible de los pueblos originarios explotados sin piedad por los hacendados henequeneros integrados a la llamada Casta Divina, sería depuesto, encarcelado en la plenitud de su serenata a la dama de mejillas de arrebol, quien decide llevar su luto en el país que le abrió sus bellezas y sus tesoros arqueológicos. La ciudad de México le dio cobijo y el diario Novedades, empleo. La historia la dejó escrita en un ropero de su departamento de la colonia Cuauhtémoc. En tributo a la memoria del idilio prohibido la última voluntad ordenó acercarla al enamorado.

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