“Manuel Tolsá”

Canal Vaticano| Cartas del embajador

Por Alberto Barranco Chavarría, embajador de México ante la Santa Sede.

Pleno de celo por la perfección de su obra maestra, la estatua ecuestre del monarca español Carlos IV, el arquitecto valenciano Manuel Tolsá presenció el vaciado en bronce del molde en la huerta del Colegio de San Pedro y San Pablo, aspirando los vapores de la tremenda hornaza, cuyo veneno cobraría como tributo la pérdida de su dentadura. Hombre generoso, trabajador incansable – se decía que la magnitud de su obra cualquier otro hubiese requerido tres vidas-,  su casona de la calle de Hombres Ilustres de la Ciudad de México, hoy avenida Hidalgo, daba abrigo a 22 niños entre propios y adoptados. Director de la Escuela de Arquitectura de la Academia de las Tres Nobles Artes de San Carlos, el acervo trasladado a su cuidado de España como modelos sería la semilla del Museo de San Carlos del Palacio de Buenavista construido por él. El legado apunta desde el toque final a la fachada de la Catedral Metropolitana, hasta el Palacio de Minería y los planos del Hospicio Cabañas de Guadalajara. Sus restos reposan en la iglesia de la Santa Veracruz, casi pared con pared de su casa, en la zona norte de la Alameda Central.

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