“María Grever”

Canal Vaticano| Cartas del embajador

Por Alberto Barranco Chavarría, embajador de México ante la Santa Sede.

Un año antes de su muerte, el escritor Carlos Montemayor, tenor, romántico, bohemio, grabó un disco con sus canciones a las que pocos se atreven. La primera vez, 1920, fue la voz inaudita de José Guadalupe Mojica quien estremeció a Nueva York. Era “Júrame”, era el sentimiento, el alma de una mujer atormentada por el sufrimiento. María Grever, la niña prodigio, la discípula en Europa de Claude Debussy, vivía en una casa de pensión en Estados Unidos en el incierto de la desaparición de su esposo, León Grever, y la tragedia de la muerte de su primer hijo. La posibilidad de miseria se desterró con un contrato de la Paramount para musicalizar películas. Y luego la Metro, la Fox, Ramón Novarro, Ramón Pereda, Roberto Paz. Y la inspiración: “Por si no te vuelvo a ver”, “Volverás”, “Alma mía, sola, siempre sola, sin que nadie comprenda mi sufrimiento, mi horrible padecer…”. De María Joaquina Portilla Torres, algunos ubican su nacimiento en alta mar, con proa a España, tierra de su padre, otros en León, Guanajuato, donde fue bautizada, y algunos más en un pueblo de Jalisco. Para rescatar girones de su vida, el Instituto Cultural México-Estados Unidos le pagó una beca a una investigadora. Y alguna vez, a su regreso triunfal a México en 1949, homenaje al calce de Bellas Artes, Medalla al Mérito, le haría una entrevista María Idalia en un cuarto de hotel pleno de rosas, las que compraba, puntual, semana tras semana en Nueva York: 15 dólares el ramo. La compositora, paralítica, contaría fragmentos aislados de su vida en la XEW: el chivo que tenía por mascota, la venta, por hambre, de su piano, sus estudios de medicina, su recital en el Carnegie Hall, pleno de enfermos con suero, vendas y muletas. El día que vio a un ciego miserable que tocaba su “Lamento Gitano” en un desvencijado violín: “Yo no sé porque he nacido, ni crecido junto al llanto” La mujer que le dio tema a voces gigantes, Plácido Domingo, Alberto Ángel, “El Cuervo”, Libertad Lamarque, quien estelarizó una película sobre su vida: “Cuando me vaya”, murió en 1951.

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