El barrio, la marginación, el amor, la disidencia y la contracultura son tan sólo algunos de los motivos que se hallan en la obra del joven artista Fershow Escárcega. Con una técnica noble y eficaz, nos entrega verdaderas estampas que se debaten entre la ficción y la realidad, a veces cruenta, a veces absurda. La mirada de Fershow es la de un cronista de la periferia. Captura realidades y las hace dialogar con lo etéreo; lo amoroso, lo estridente o lo dislocado. Y este diálogo no pasa por la conmiseración o la extranjería, porque las fotografías de Fershow emanan de una mirada íntima, de un territorio vivido y conocido. Es la óptica de alguien que ha caminado y mirado mucho antes de disparar el obturador.

The neighborhood, marginalization, love, dissent and counter-culture are just some of the reasons found in the work of the young artist Fershow Escárcega. With a noble and effective technique, he gives us true pictures that are debated between fiction and reality, sometimes bloody, sometimes absurd. Fershow’s gaze is that of a chronicler from the periphery. It captures realities and makes them dialogue with the ethereal; the loving, the strident or the dislocated. And this dialogue does not pass through commiseration or foreigners, because Fershow’s photographs emanate from an intimate look, from a territory lived and known. It’s the optics of someone who has walked and looked long before firing the shutter.

La luz y el color son dos canales de comunicación por los que Fershow discurre con amplia soltura y solvencia. Hay en su estilo una verdadera y paciente pesquisa –que pasa por lo estético y por lo antropológico– de aquellos colores que habitan el espacio urbano. Colores texturados, poliédricos, acechados, psicodélicos, que viven en impensables territorios cotidianos y que permanecen ocultos para todo aquel que deambula con prisa por el barrio. El arte de desnudar la calle.

Light and color are two communication channels through which Fershow runs with great ease and solvency. There is in his style a true and patient research -which passes through the aesthetic and the anthropological- of those colors that inhabit the urban space. Textured colors, polyhedral, stalked, psychedelic, that live in unthinkable everyday territories and that remain hidden for everyone who wanders with haste through the neighborhood. The art of stripping the street.

Por otra parte, Fershow configura una interesante conversación entre la luz y la memoria. La oscuridad como estética del pasado. Algunas de sus fotografías parecen verdaderas tentativas por reintroducir la poética de la memoria. Para ello echa mano de recuerdos olvidados, pero también de luces y sombras que nos conducen a escenarios y atmósferas del recuerdo. Pero el recuerdo no sólo como nostalgia, sino como reivindicación del amor por la vida; por todo lo que está vivo y, en consecuencia, por lo que permanece en el futuro. La memoria como revelación.

Moreover, Fershow sets up an interesting conversation between light and memory. Darkness as an aesthetic of the past. Some of his photographs seem real attempts to reintroduce the poetics of memory. To do this, he uses forgotten memories, but also lights and shadows that lead us to scenarios and atmospheres of memory. But the memory not only as nostalgia, but as a vindication of love for life; for everything that is alive and, consequently, for what remains in the future. Memory as a revelation.

Se podría decir que el cuerpo es otro páramo que seduce a Fershow. El cuerpo como performance, como territorio del amor, como el más hondo espacio de la dignidad. En muchas de sus fotografías la presencia del cuerpo –así como su atroz ausencia– nos devuelve una especie de fé en la contemplación. Celebrar la vida de los cuerpos; la posibilidad de coincidir y compartir; de estar. Cuerpos radiantes, inmaculados, estridentes, pecaminosos, fantasmales, libres, camuflados, dotados… Defender la nobleza de las subjetividades.

You could say the body is another wasteland that seduces Fershow. The body as a performance, as a territory of love, as the deepest space of dignity. In many of his photographs the presence of the body -as well as its atrocious absence- gives us a kind of faith in contemplation. Celebrate the life of the bodies; the possibility of coinciding and sharing; of being. Radiant bodies, immaculate, strident, sinful, ghostly, free, camouflaged, gifted… Defend the nobility of subjectivities.

Hay un hilo transversal que atraviesa toda la obra de Fershow: el placer. Como seducción y posibilidad de compartir con los otros. El placer como un círculo que nos salva en comunidad. Tocar al otro, sentir al otro. El placer de lo eterno y que por ello eternamente cambia. El placer como elección compartida.

There is a transversal thread that runs through the entire work of Fershow: pleasure. As a seduction and possibility to share with others. Pleasure as a circle that saves us in community. Touching the other, feeling the other. The pleasure of the eternal and therefore eternally changes. Pleasure as a shared choice.

Sobra decir que Fershow es un artista que ama lo que hace. Su obra es susceptible al diálogo, acaso una de las más importantes funciones de todo artista. En su mirada no existen afirmaciones ni normas sino horizontes abiertos. Todo el que se adentra en sus fotografías no puede permanecer quieto: tras el ensimismamiento (que todo arte visual pide al espectador), aparece una suerte de efluvio; una necesidad móvil que nos invita al diálogo interior y con los que nos rodean.
Como corolario Fershow Escárcega nos lanza una invitación a la acción: “no hay espacio para atardeceres y nubes poéticas, necesitamos actuar, cambiar, representarnos, existir”.

Needless to say, Fershow is an artist who loves what he does. His work is susceptible to dialogue, perhaps one of the most important functions of every artist. In his eyes there are no affirmations or norms but open horizons. Everyone who enters his photographs cannot remain still: after the self-absorption (which all visual art asks the viewer), a kind of effluvium appears; a mobile need that invites us to inner dialogue and with those around us.

As a corollary, Fershow Escárcega sends us an invitation to action: “there is no room for sunsets and poetic clouds, we need to act, change, represent ourselves, exist”

Barroco, contracultural, border line, kistch, travestismo, camp, subversivo, disidente, apoteósico… son tan sólo, y de prisa, algunos de los términos que me rondan al observar el trabajo del joven artista mexicano (…) Fernando es, si me apuran, un auténtico antropólogo de circunstancias, un sujeto obsesionado con plantar la belleza y su impulso desestabilizador en un espacio urbano que no reclama de maquillaje alguno. Su estética es delirante, es la consumación expedita de muchos placeres, la certificación mayúscula, más allá de toda frontera, de ese sintagma sociocultural que nos determina bajo el influjo y la seducción de lo realmente maravilloso. Una obra muy potente que lejos de toda pose pseudointelectual y rancia celebra la vida”.

 

Andrés Isaac Santana, crítico de arte, ensayista y curador de exposiciones.

Baroque, countercultural, border line, kistch, transvestism, camp, subversive, dissident, apotheosis… are just, and in a hurry, some of the terms that haunt me when observing the work of the young Mexican artist (…) Fernando is, if you hurry me, a true anthropologist of circumstances, a subject obsessed with planting beauty and its destabilizing impulse in an urban space that does not claim any makeup. Its aesthetic is delirious, it is the rapid consummation of many pleasures, the capital certification, beyond all borders, of that sociocultural syntagm that determines us under the influence and seduction of the really wonderful. A very powerful work that far from any pseudointellectual and rancid pose celebrates life”.

 

Andrés Isaac Santana, art critic, essayist and curator of exhibitions

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